¿Cuáles son las diferencias entre Obama y McCain?

Las elecciones en Estados Unidos deciden al próximo inquilino de la Casa Blanca, pero también la configuración del resto del mundo. El futuro de todos continúa unido al de Estados Unidos, porque la primera potencia sigue siéndolo pese a la crisis económica y el desprestigio internacional que han dejado los 8 años de mandato del presidente Bush. ¿Cómo sería el mundo con uno y otro candidato como presidente?

Aquí hay algunos ejemplos de sus grandes diferencias.

  • Guantánamo: Es uno de los puntos en común. Tanto uno como otro han anunciado que cerrarán la polémica prisión. La impunidad de Guantánamo puede tener los días contados. McCain llegó a decir que si gana, Estados Unidos no volverá a “torturar a ningún preso retenido bajo su custodia”.
  • Afganistán. El candidato demócrata visitó por sorpresa a las tropas de EE UU desplazadas al país asiático durante la campaña para consolidar su propuesta en política exterior, puesta en duda por su falta de experiencia. Ha defendido en todo momento la conveniencia de trasladar progresivamente a los soldados que están en Irak a Afganistán para concentrar los esfuerzos en la lucha contra los talibanes y Al Qaeda. McCain también habla de ampliar tropas y aboga por una línea de colaboración estrecha con Pakistán para mejorar los resultados de la intervención en la zona que, a todas luces, no han dado el resultado esperado.
  • Irán. Ha sido una de las obsesiones de George W. Bush, que ha llegado a aventurar una III Guerra Mundial si la república islámica consigue armas nucleares. McCain afronta este espinoso tema, además de con polémicas bromas, apostanto por seguir con la política de mano dura: mantener congeladas las relaciones diplomáticas e, incluso, intervenir militarmente contra Teherán si se considera necesario. Obama coincide en el riesgo que presenta un Irán nuclear, pero también se ha mostrado más dialogante, dispuesto incluso a reanudar las relaciones diplomáticas con el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad.
  • Derechos civiles. Fue un tema muy importante hace siete años, tras los atentados del 11-S. Entonces, amparándose en el riesgo terrorista, se adoptaron leyes que restringían las libertades y que, además de Guantánamo, han provocado la muerte del mismísimo Capitán América. Ha pasado el tiempo y, por el nulo interés que le han prestado en esta campaña, se ve que ambos candidatos están conformes con la, en su momento, tan polémica Patriot Act.

MEDIO AMBIENTE

  • Kioto: Uno y otro se han mostrado favorables a ingresar en un pacto internacional vinculante que recorte las emisiones, un protocolo heredero del de Kioto que hasta el momento se ha negado a firmar Estados Unidos. El plazo que se dan es 2050, pero la reducción de emisiones propuesta por uno y otro varía: Obama quiere para esa fecha una reducción del 80% respecto a 1990, mientras McCain aspira al 60%.
  • Política energética: Obama habla de reducir la dependencia del petróleo de Oriente Medio y Venezuela promoviendo fuentes de energía renovables, a las que destinará 150.000 millones de dólares en los próximos años. McCain también propone incrementar la investigación en energías alternativas, pero asimismo tiene en mente incrementar las prospecciones y extracciones nacionales.

POLÍTICA INTERNACIONAL

  • España: Las relaciones entre los dos países han cobrado un inusitado protagonismo en la campaña. McCain se empeñó en no pronunciarse sobre si recibiría o no a Zapatero en caso de ser elegido presidente y Obama lo aprovechó para distanciarse de su rival. Una victoria del demócrata supondría por tanto la recuperación de un diálogo que no ha existido desde que el presidente español decidió retirar las tropas de Irak.
  • Israel-Palestina. Los hebreos prefieren que gane McCain (46%) en lugar de Obama (34%). No es casualidad. En la misma gira que le llevó a Afganistán, el demócrata se detuvo en Israel y Palestina pero su mensaje apenas pasó de buenas palabras respecto a un “papel constructivo” en la resolución del conflicto. El lobby judío estadounidense tiene un peso imporante y tampoco McCain aportó ninguna propuesta diferente en la reunión que en marzo mantuvo con el presidente palestino, Mahmud Abás.
  • Irak. Ha sido uno de los temas claves de la campaña y fue protagonista parcial del segundo debate entre los dos candidatos. Obama ha acusado a su rival por apoyar la política que Bush ha aplicado hasta ahora frente a la coherencia que se atribuye a sí mismo al haberse opuesto desde el principio a la guerra. Propone un frente internacional, con mayor protagonismo de la ONU y de los países de la región, que permita la retirada de las tropas estadounidenses, cuya presencia sería casi testimonial y nunca con bases permanentes. La consigna de McCain es que es necesario ganar la guerra de Irak, enviando más tropas si es preciso. El plazo para esa victoria es 2013. También pide mayor protagonismo de las Naciones Unidas, pero no cree que Siria o Irán puedan ayudar en la solución, sino que son parte del problema, al participar activamente en la desestabilización de Irak.

ECONOMÍA

  • Comercio internacional. Más allá del plan de rescate financiero y de la economía doméstica, que tanta atención ha acaparado en las últimas semanas, la política comercial de la primera potencia mundial repercute sobre todas las cosas. Encima de la mesa están los tratados de libre comercio, en particular el que afecta a Colombia, que ha promovido George W. Bush y que fue duramente criticado por el premio Nobel Joseph Stiglitz. McCain visitó Colombia y defendió el acuerdo comercial con este país, al que se oponen los demócratas, que han recibido por ello las críticas del ex presidente Aznar.
  • Inmigración. El republicano lo ha dejado claro incluso ante el presidente mexicano Felipe Calderón: quiere un muro en la frontera que separa México y Estados Unidos y un programa de trabajo temporal. En oposición a la reforma migratoria progresista que promovió como senador junto al demócrata Edward Kennedy en 2006, su programa electoral habla de deportar a los indocumentados y se opone a una “legalización en masa”. Obama ha jugado esa carta y ha anunciado una reforma migratoria en su primer año en la Casa Blanca, pero más allá de un compromiso por una política “práctica y humana”, los demócratas también insisten en reforzar las fronteras y dejan en una nebulosa la posibilidad de una regularización.
  • El problema del hambre. Están los Objetivos del milenio y están las voces que se alzan contra el rescate financiero mientras miles de personas siguen muriendo de hambre. Pero la campaña electoral de Estados Unidos no ha dedicado ninguna atención a este asunto. El próximo inquilino de la Casa Blanca tampoco lo tendrá entre sus prioridades.

(Fuente: 20minutos.es)

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