UN DEBATE CONDENADO A LA PENA DE MUERTE

HORCA-3

Seriedad. Es lo único que se pide. Todos tenemos el legítimo derecho de expresar una opinión sobre si Chile debe volver a adoptar la pena de muerte como castigo máximo a un violador y asesino como el de Francisca. Pero para debatirla, por favor, que se esgriman argumentos de peso. Hablarle a la galería parece fácil pero, cuidado, la galería no es tonta y hace rato aprendió a discriminar entre los políticos de discurso populista y los que hablan en serio.

Por Juan Manuel Astorga S.

pena_de_muerteVamos por partes. Obviando lo evidente que resulta ver la crueldad con la que actuó el asesino, nadie aquí –al menos hasta ahora- ha pretendido considerarlo una víctima ni menos defenderlo. Hasta su propio abogado renunció al caso porque contradecía sus convicciones éticas y morales. Aquí lo que se busca es una mirada global sobre qué tipo de sanciones penales le convienen a nuestra sociedad y, más importante aún, si estas sirven para evitar que hechos tan horrorosos como este no sigan ocurriendo.

Parlamentarios de gobierno como Felipe Harboe, que defienden a ultranza la determinación del Estado Chileno de haber erradicado esta condena de nuestros códigos, dicen que no pueden proponer la pena capital los mismos que se opusieron a la píldora del día después. Bueno, póngase de acuerdo diputado Harboe: para este debate resulta que la píldora si es abortiva pero para cualquier otro no lo es. ¿Quién lo entiende?

Siguiendo esa lógica, hay primero  una evidente diferencia entre un ser indefenso (si es que acaso un conjunto de células en etapa de pre-formación puede ser llamado “ser”) y un sujeto ya nacido y desarrollado (en este caso, el criminal). Pero vamos a la contradicción de fondo: Si se sigue la lógica contradictoria planteada por Harboe, ¿significa entonces que los que están a favor de la tan mentada píldora no pueden oponerse a la pena de muerte? Yendo más allá incluso, ¿esto quiere decir que los que impulsan una ley de aborto están obligados también a respaldar la pena capital?

Los que no quieren reinstaurar la condena a muerte dicen que las discusiones en caliente, a partir de un hecho puntual, enceguecen el debate porque “los árboles no dejan ver el bosque”. Mentira. Grandes leyes en Chile se han discutido y aplicado a partir de experiencias traumáticas. La legislación antisísmica vigente hoy existe después de la catástrofe de dos terremotos que sacudieron al país.  ¿O acaso no fue esta misma semana que, a partir del caso “Cisarro”, se anunció una reestructuración completa del Sename?

Otros argumentan también  razones religiosas para rechazar la pena de muerte. Matar es pecado. Pero, ¿cómo? Tenía entendido que el nuestro es un Estado laico. ¿O es que cuando le conviene al Gobierno de turno se hace valer la opinión de la Iglesia? Además, no olvidemos que una de las más difundidas encíclicas del Papa Juan Pablo II justifica la pena capital en casos extremos “en legítima defensa de las sociedades”. En fin.

penademuerteEn la trinchera contraria, los que claman por la pena de muerte olvidan varias cosas: Primero y lo más obvio es que las leyes nunca tienen efecto retroactivo por lo que, incluso si se reinstalara la condena, el asesino de Francisca no enfrentaría jamás un pelotón de fusilamiento.

Segundo: en el Chile de antes, ese con pena de muerte, también existieron crímenes atroces y no hubo disminución palpable de este tipo de actos.

Tercero: después de un largo debate, nuestra sociedad y nuestros parlamentarios (casi los mismos de hoy porque, como sabemos, el sistema binominal les permite reelegirse ad eternum) abolieron la pena capital. Firmamos tratados internacionales que hacen, en la práctica, casi imposible volver a incluirla en nuestros códigos penales.

Hay más. Algunos dicen no estar disponibles para que sus impuestos financien la estadía en prisión de un asesino. Con todo respeto pero los impuestos se llaman así, “impuestos”, porque el Estado los “impone”. Si no, se llamarían “voluntarios”. Se impone la contribución de un porcentaje de nuestros ingresos para mantener una mejor y más solidaria sociedad. Y, aunque en ciertos casos no nos guste, esa solidaridad colectiva nos obliga a hacernos cargo de todos, los desposeídos, los enfermos, los buenos y los malos también. Que el Estado haga bien o no su pega en esas u otras áreas es harina de otro pesado costal, pero pretender que la autoridad determine que una vida vale más que otra parece algo poco aceptable.

Filosóficamente hablando, tampoco parece muy presentable que a los enfermos terminales se les niegue el derecho a elegir su propia muerte pero, como contrapartida, un puñado de terceros decida quien vive y quien no.

Lamentablemente el de Panchita no es un caso tan aislado. En Chile ocurren todas las semanas violaciones de niños y adultos, así como también asesinatos de bebés y hechos de sangre que regularmente inician nuestros informativos.

Tendríamos entonces que aplicar pena de muerte a una docena de criminales al mes. ¿Es esa la solución?  ¿Dónde está la discusión que intente averiguar el por qué tenemos desequilibrados? ¿Por qué no los advertimos antes? Se necesita con urgencia mejorar y corregir la educación y la prevención. Ni hablar, por cierto, de enmendar y perfeccionar nuestras políticas contra la delincuencia.

iranComo vemos, faltan argumentos sólidos en la palestra. Yo soy contrario a la pena de muerte pero no me cierro jamás a una discusión con altura de miras que contribuya a formar, enriquecer o, eventualmente, cambiar mis posturas. Por eso pido que hablemos en serio. Lo otro es paja molida. El actual debate no está ayudando a nadie, ni a la familia de Francisca ni al resto de la hoy conmovida sociedad chilena. Lo que tenemos hasta ahora son frases pobretonas, mediocres.

Por último: estemos a favor o en contra de la pena de muerte, no olvidemos que los expertos en siquiatría han dicho reiteradamente que sujetos como el criminal aludido, una vez descubierto y confrontado a su crueldad, probablemente prefieren morir que pasar décadas en prisión. No le hagamos nosotros el favor. Créanme, además, que a los violadores el castigo más grande se lo darán sus propios compañeros de prisión. Y ya sabemos cuál es.

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12 Respuestas a “UN DEBATE CONDENADO A LA PENA DE MUERTE

  1. Cristopher Valencia Julio

    JM. Comparto contigo que el mayor castigo es la condena perpetua sin derecho a beneficios en este tipo de casos, porqué no emplear un sistema similar al que existe en Polonia; donde incluso reporteros de nuestro país quedaron impresionados por el nivel de soledad que aquejan los condenados de hechos atroces, que no tienen derecho incluso a hablarle a los gendarmes y bueno en nuestro Chile gracias a programas que victimizan a los reos; que pone a la palestra que el dolor que importa en este momento es del reo y no el que sufrió años atrás alguien de nuestra sociedad que pueda haber sido invadido o incluso atacado por este tipo de delincuentes. Y resulta chocante ver que estos últimos, tan peligrosos, gozan de un recinto penitenciario permisivo, ambientado mejor que una media agua otorgada por los municipios ya que tienen T.V., algunos no acatan órdenes, o sea una incongruencia y un contraste feroz.

  2. Vicente Jiménez G.

    Personalmente creo que lo que debe buscar la pena máxima no debería ser el sufrimiento del reo ni mucho menos la venganza, sino que asegurarse de que aquél que cometió un daño tan grave jamás vuelva a tener oportunidad alguna de volver a cometerlo, y la única forma verdaderamente efectiva de llegar a esto es la pena de muerte.

    Respecto al segundo punto, alguna vez leí un artículo que resumidamente decía:
    Si la pena de muerte no tiene efecto disuasivo y nosotros la aplicamos, estamos asesinando a nuestros peores violadores de derechos humanos. Por el contrario, si la pena de muerte tiene un efecto disuasivo, y nosotros no la aplicamos, entonces estamos siendo responsables indirectos de la pérdida de vidas inocentes.

    Es por eso que creo que si bien estudios han demostrado que no ha habido una significativa baja en los delitos particularmente atroces al aprobarse la pena de muerte, no es posible adivinar cuantas vidas se salvaron gracias a la pena de muerte, y yo estoy más que dispuesto a arriesgarme a que no tenga ningún efecto disuasivo siempre que haya la más mínima posibilidad de que se salve una vida inocente.

    Por lo demás un criminal ya condenado a cadena perpetua puede cometer los delitos que quiera, ya que nunca habrá un castigo mayor, e incluso un criminal que ya cometió un crimen merecedor de cadena perpetua y que aún no ha sido capturado, puede seguir violando la ley a su antojo, ya que para él, cuando lo atrapen, tampoco habrá un castigo mayor al que se le habría proporcionado habiendo cometido sólo el primer crimen.

  3. Sergio González G.

    Como buen periodista JM Astorga a desplegado un espectro de situaciones y sencibilidades sociales ante este tema. Mi opinión es que no se que tan cierta es la comparación del efecto que causa en la criminalidad, en una sociedad con pena de m. y una sociedad sin ella, no se si una u otra tiene mejor efecto lo que si sé, es que el que comete este tipo de crimenes lleva en su constitución humana una falla irreparable, no estoy diciendo con esto que el criminal no sepa lo que está haciendo ó que actúan sin disernimiento, no, el tipo tiene una tara que no tiene por ahora remedio, incluso dudo que se arrepienta de lo hecho, esta condición ha sido medida por cientificos y llegaron a establecer un “indice de maldad”.
    En consecuencia la pena de muerte soluciona prácticamente este asunto pues
    1.-Le da la tranquilidad a la gran mayoría de la sociedad chilena y obviamnete a los seres queridos cercanos a la víctima,
    2.-Los recursos gastados en mantener a este individuo (que no son menores $300000-$500000 por mes) se pueden desviar a otros penitentes que tienen claras y firmes intenciones de reformarse.

  4. Me gusto el contrargumento de los impuestos. Mucha gente “juega”a redistrbuir imaginariamente ciertos gastos… o transformarolo en “se podrian construir X hospitales o X escuelas con esos recursos”.

    Lamentablemente creo que como dicen mas arriba ese nivel de maldad es irreparable, pero tampoco creo que sea “eficiencia” lo que se deba buscar en estos casos, como tambien mencionan en algun comentario.

    Tampoco creo que sea necesario matar a uno para reformar a otro…

    Estoy de acuerdo con JM que la pena de muerte no es disuasiva. No creo en ningun caso que en el momento de actuar estas personas piensen en las consecuencias.

    Creo que se debe aplicar pena de cadena perpetua.

  5. Soy partidario de la cadena perpetua efectiva, pero lamentablemente aca nos encontramos con otro problema, donde deben cumplir cadena perpetua?, no tenemos una infraestructura ni siquiera para los reos que cumplen condenas menores.
    Si bien este es un tema importante, es solo una arista de un problema mayor, el sistema penal como un todo global, desde que es realizada una denuncia, pasando por la investigacion policial, el fiscal, la captura, la condena, el lugar donde va a pasar la condena, el cumplimiento de esta, que la carcel no sea un lugar donde vayan a aprender y a generar una malla de contactos. Las bases de este proceso se deben mejorar para poder pensar recien en condena perpetua o pena de muerte.

  6. Juan Manuel, te sacaré totalmente del tema acá tratado que la verdad es solo populismo del más burdo e intrascendente para preguntarte algo crucial para el quehacer virtual… por qué te fuiste de Twitter?

    Saludos V

  7. La pena de muerte implica, necesariamente, analizar la motivación y verificar el resultado.
    El fin de una vida motivada por el hecho inmediato – generalmente asociado a un hecho de violencia que impresiona ala sociedad toda – y el resultado esperado de ejemplo para quienes pudiesen obrar de la misma manera es colocar el debate a la altura de las matemáticas básicas.
    ¿Cuál es , realmente, la motivación del sujeto, que al producir un daño atroz en una persona remece a la sociedad? Cabe la discusión respecto de lo liberal que una sociedad puede ser para aceptar la divergencia en los motivos, tanto sociales, morales, éticos e incluso económicos. Puede alegarse, además, la incapacidad psicoafectiva del victimario. Siempre , por ende, nos quedamos en la causa. El efecto, la sanción ejemplificadora, que sacía los apetitos anhelantes de quienes exigen justicia para olvidarse al día siguiente con otro titular más insultante.
    La discusión, por ello, debe ser compuesta por los matices que cada sociedad valida en la definición de su “deber ser”. Dice Kelsen que en la teoría existe una norma hipotética fundamental que permite estructurar nuestro ordenamiento jurídico. ¿Es acaso dicha norma la que nos permite comprender realmente la motivación? O será necesario centrarse a comprender cuál es el Chile que queremos por la vía de la confrontación de ideas y no de la simple aplicación de la Ley del Talión, donde el rol de víctima y victimario tiende a confundirse y el circo romano aparece nuevamente en nuestras retinas.
    Creo que aquello es lo que debemos debatir.
    Saludos.

  8. yo en lo personal la apollo la pena de muerte ya que si le ocurriera algo así a un ser querido o cualquier persona proboca impotencia saber que estaran maximo 40 años eso no es condena para una persona que violo y mato a una innocente niña de 5 años.
    eso es pena para un ladron.
    la justicia en chile deberia cambiar las sanciones deberian ser modificado.
    pero chile es un pais democratico que gane la mayoria no los que tienen mayor poder.

  9. Hola me llamo Arturo Vicent, soy periodista y hace lagun tiempo escribi un ranking de apps para el iphone en http://www.Huasonic.com y creo que te podria ayudar si quieres en el tema de una pagina con apps para el telefono.
    Yo tengo mas de 100 apps , y hartos reviews hechos.

    Saludos

    Arturo

  10. cuando cruxificaron a cristo en la cruz juntos con dos ladrones,uno de ellos pidio perdon a cristo por todas las atrocidades cometidas por el,el otro se perdio por no arrenpentirse, esto quiere decir que nosotros no somos quien para juzgar a los demas, lo unico que nos queda es orar por esa persona que a cometido tantos errores en la vida, solamente en el juicio final cuando estemos delante de dios nos pedira cuentas por nuestros actos ,ninguno escapara de esta interrogacion…………..te admiramos mucho juan manuel,mi madre es pariente de tu padre ella se llama ROSA QUEZADA ASTORGA

  11. Juan Manuel,

    Podrías promocionar el grupo del Oscar a la Cata. Ya somos 1400, pero hay que seguir invitando para hacer ruido. http://bit.ly/4dxzCN

    LINK

    Un abrazo,
    T.

  12. Muy buen tópico JM, creo que concuerdo con muchas cosas de las que dices, sin embargo, veo que aumentan las prisiones y el costo de ellas,me temo, sale del bolsillo de todos. No sé hasta que punto es justo que el que delinque sea solo privado de su libertad, sobre todo para el caso de las felonías que efectivamente marcan a las personas. Aveces pienso en como puede reconstruir su vida una persona a quien le han arrebatado a un ser querido, a mí la vida me quito a alguien muy importante y créeme que aun no lo puedo superar, y dudo que pueda hacerlo.

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