La UDI no canta

Aquí las cosas se pusieron difíciles. O, como diría un clásico de clásicos, otra cosa es con guitarra. ¿Quién la está tocando afinada y quién quiere cambiarle las cuerdas? Veamos

Puro pragmatismo político tuvo el Presidente Piñera esta semana. Se convenció de que era mejor no comprar­se peleas en la tramitación parlamentaria de su pro­yecto de financiamiento para reconstruir al terremoteado Chile del Bicentenario y eliminó del proyecto de ley que el miércoles envió al Congreso uno de los puntos que la Concer­ta­ción rechazaba de plano: el de la depreciación acelerada.
Dicho en fácil, esa iniciativa permitía a las empresas recuperar por un bolsillo lo que salía del otro con el aumento transitorio de impuestos. Con estricto realismo, probablemente Piñera asumió que si consagraba la depreciación, se le aguaba el alza tributaria porque al final del día las cuentas no le iban a cuadrar.

El problema de ser pragmático es que, por evitar por un lado una pelea, se ganó otra con la UDI, partido para el cual ese aspecto del proyecto aparecía como clave. En una colectividad cuya convicción de libre empresa tiene una raigambre histórica, que el Mandatario de su propio sector le haya quitado el piso a pesar de sus advertencias, tiene a la tienda gremialista muy malhumorada.

El tema de la depreciación no es el primero que incomoda a Juan Antonio Coloma y compañía. Varios UDI fueron formados bajo el alero del Instituto Libertad y Desarrollo, un organismo que nació oponiéndose a cualquier intento de alza de impuestos. Paradojas de la vida, terminó siendo el ex presidente de LyD y hoy ministro de Hacienda, Felipe Larraín, el hombre a cargo de comunicar un aumento transitorio de los tributos.

¿Qué pensará otro de los ex mandamases de Libertad y Desarrollo, el actual ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, cuando viaja a Valparaíso a conversar con los legisladores de su propio sector sobre los detalles de una iniciativa que los incomoda tanto a ellos como a él?
Como se ha dicho hasta el cansancio que “otra cosa es con guitarra”, la canción que Piñera está tocando no le gusta para nada a la UDI. El tener que aceptar, sin más, decisión tras decisión que transitan en el sentido contrario de su identidad histórica, no puede salirle gratis al Mandatario. Sinceramente, dudo mucho que el gremialismo esperara tantos años para que, una vez instalado en el poder, lo primero que se hiciera fuera subir impuestos.

Por ahora Piñera estira la cuerda con su pragmatismo confiando en que el escenario del terremoto se lo permite. Pero no cabe duda de que está gastando balas muy rápido y girando a cuenta de un sector que por ahora mira y calla. Peligroso considerando que la UDI tiene un tercio de los diputados.
Si en la vida nada es gratis, en política menos. Esa cuenta la tendrá que pagar en algún momento y mientras más tarde, más cara. Sería bueno que Piñera, que de números sabe, vaya preparando la chequera. De lo contrario, la única depreciación acelerada que veremos durante su gobierno será la de la UDI.

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