Al abordaje

El mejor de los mundos y la mejor de las oportunidades. Si Piñera no la aprovecha habrá perdido más que un discurso. Es ahora o nunca.

No nos llamemos a enga­ño: las ceremonias del 21 de mayo ante el Congreso Pleno son como la cachetada del payaso, bien sonoras pero de nula consecuencia. Como los fuegos artificiales, después de unos segundos de luces llamativas, lo que realmente queda en el ambiente es humo y nada más.

Dicho de otra manera, en sus discursos ante el Parlamento los Presidentes no están obligados a cumplir nada de lo que prometen. Pero las formas siempre sirven y qué mejor que una ceremonia llena de solemnidad, transmitida por los medios en día feriado y de amplia cobertura para aprovechar de pasar mensajes. El de Sebastián Piñera será uno solo: retomar el control de la agenda. Ese es su mayor desafío. Decir qué piensa hacer, cuándo y cómo, le permitirá al Presidente retomar el camino del que el terremoto lo sacó incluso antes de emprender el viaje.

Asumamos que el primero siempre es el más fácil de los mensajes del 21 de mayo. No hay que justificarse del por qué no se hizo tal o cuál cosa. A poco más de dos meses de haber asumido, ni el más agudo opositor pretenderá pasarle alguna cuenta. Por lo mismo, que no nos extrañe que Piñera aproveche esta oportunidad como la única que tendrá realmente para criticar al gobierno de Bachelet. Será su momento para decirle a todos de qué manera recibió el país y, por lo mismo, cómo pretende diferenciarse. Hablará de cifras y fijará las propias. Nada nuevo pero será la justificación del porqué partimos de aquí y no de allá.

Ya trató hasta el cansancio con su frase “es tiempo de secarse las lágrimas” que el país reenfocara su interés hacia las ideas matrices de su programa de gobierno. No lo consiguió. Discutimos financiamiento para la reconstrucción pero no de modernización y desarrollo. No hay nada del Chile que queremos y mucho del que tuvimos y que hay que levantar otra vez. Esta es una oportunidad óptima para marcar esa inflexión.

Muchos se preguntan si Piñera empezará a demostrar que lo suyo no es únicamente ser hiperactivo sino un estadista. Las cosas no sólo se miran en terreno, allí donde Piñera por ahora se siente cómodo y mejor se mueve, sino desde arriba. Es ideal que un buen director de orquesta sepa tocar los instrumentos pero mejor es que esté al frente. Si prefiere tener en la mano la tuba o el violín en lugar de la batuta, cuando algún músico ­desafine no tendrá cómo responsabilizarlo. Empoderar a los ministros no es sólo decirle lo que tienen que hacer sino dejar que lo hagan.

Si mostrarse como estadista es uno de sus desafíos y retomar la agenda el otro, reencantar a los suyos, y especialmente a la UDI, es el tercero. Si la Alianza pudo por fin alcanzar el po­der, su discurso no puede ser otro que “ahora es tiempo de ejercerlo”. Se terminó el ensayo y error. Veremos cuán­to de este histórico 21 de mayo de Prat cala en Piñera y compañía. Si sus palabras de hoy no los impregnan lo suficiente, habrá desperdiciado la me­jor oportunidad de decirles “al abordaje muchachos”. Es ahora o nunca.

Columna escrita para diario Publimetro del 21 de mayo de 2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s