CUANDO FALLAN LAS FORMAS

Hay maneras y maneras de sacar la pelota de la cancha. Y la que eligió Harold Mayne-Nicholls para tratar de rechazar una invitación del Presidente Piñera a La Moneda no fue de las más elegantes. Su jugada es de aquellas que, sin ser merecedora de tarjeta amarilla, lo puso innecesariamente en el ojo del arbitro.

Se ganó el juicio de una parte del público que, antes de la enojada respuesta que el timonel de la ANFP le dio a la invitación cursada en público por el Mandatario, tenía impoluta su evaluación del desempeño de la Roja en Sudáfrica. Una mancha pequeña pero que incomoda en la bitácora de viaje.

Ahora, fueron las formas las que sorprendieron. En ningún caso el fondo. Las diferencias entre ambos son tan viejas como conocidas.

La relación entre los dos se tensó tras la llegada de Piñera a Colo Colo, mediante la compra de acciones de la Sociedad Blanco & Negro. El equipo representa a uno de los llamados clubes grandes que ha sido un crítico veedor de la gestión del mandamás del fútbol chileno. La postura de la dirigencia alba respecto de cómo debían repartirse los excedentes del CDF, contrapuesta a la posición de Mayne-Nicholls, singularizó las distancias entre las partes. Y si hacemos un poco de memoria, el propio Mayne-Nicholls aludió a Piñera durante esa disputa. Al insistir en que los dineros debían repartirse equitativamente entre todos los clubes y no de manera diferenciada como lo pedían entre otros Colo colo, el Presidente de la ANFP dijo que le gustaría saber si Piñera compartía la postura alba que “perpetuaba la inequidad” entre grandes y chicos.

Con Colo-Colo como principal opositor a su gestión, a pocos podría sorprenderle que el equipo esté apoyando levantar una lista paralela a la de Mayne-Nicholls para las próximas elecciones de la ANFP.

Poco le debe gustar a Harold que el presidente de Colo Colo, Gabriel Ruiz-Tagle, sea el actual subdirector de Deportes. Menos que entre él y Piñera sigan teniendo la mayoría accionaria del equipo. Hasta el mismo hecho de que el canal de Piñera, Chilevisión, transmitirá las próximas eliminatorias, algo de ruido debe generarle.

Probablemente no fue la mejor de las ideas que el Mandatario convidara a la selección a La Moneda a través de los medios. Pero seguramente criticar esa invitación de manera pública tampoco fue la mejor de las respuestas. Sebastián Piñera es accionista de Blanco y Negro y Mayne-Nicholls tiene un derecho legítimo a disentir de la persona. Pero olvidó en el camino que el mismo personaje es también el Presidente de la Republica. La prudencia indica que siempre es saludable mantener el respeto a la institución de la Presidencia. Un desaire en público y peor aún, en otro país, no sólo afecta a Piñera sino a esa institución que él representa. El fondo puede entenderse e incluso aceptarse. La forma parece que no.

Ahora, bien vale también preguntarse si sería misma esta historia si Piñera hubiese vendido sus acciones en Blanco & Negro. Parece que por el momento no lo sabremos…

Columna escrita para Más de 90 Minutos

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