DIGNOS HASTA EL MINUTO 90

Ganó Holanda. Pero Uruguay no perdió. Derrotado en el marcador, se fue de la cancha con la frente en alto. Los charrúas dictaron cátedra cuando de codicia futbolística se trata.

Lograron igualar el primer gol de los europeos y aunque la “Orange” guiada por Sneijder y Robben dejaron el marcador en 3-1, un digno combinado uruguayo dio pelea literalmente hasta el último minuto. Al término del tiempo reglamentario anotó su segundo tanto. No le dio para más. Pero tampoco para menos. Holanda pretendía dar un recital y sus acordes se opacaron por la música que también quiso tocar en la cancha el equipo del maestro Tabárez.

Los holandeses por su cuenta volvieron a estar en la cima después de 32 años y aseguraron por primera vez en la historia de los mundiales un campeón europeo fuera del viejo continente.

Digamos que el de este martes no era un partido común y corriente. Holanda y Uruguay se habían encontrado sólo en dos oportunidades anteriores y se repartían las victorias con un mismo marcador en ambas ocasiones: 2-0. La última fue en 1980 en un partido amistoso. Antes fue en el Mundial de Alemania 1974, histórico para los holandeses porque es año en el que nació la Naranja Mecánica, considerada la mejor selección holandesa de todos los tiempos.

Coincidentemente, el primer encuentro de Holanda en ese Mundial lo disputó con Uruguay, que llegaba a esa Copa intentando reeditar el cuarto lugar que obtuvo en México 1970. No lo consiguieron. Perdieron frente al equipo de Johan Cruyff 2-0, un temprano pronóstico de que Holanda había llegado para hacer cosas grandes. Ese equipo llegó a la final sin perder ningún partido mientras que los uruguayos terminaron últimos en la primera fase con apenas un punto. Era esta una oportunidad personal también para Diego Forlán, autor de uno de los goles de este martes, de cobrarse revancha ante los holandeses. Su Padre, Pablo Forlán, jugó aquél partido y recibió una tarjeta amarilla que selló su suerte para los siguientes pleitos.

Por eso para  los charrúas el momento era especialmente importante.  Habían pasado además 40 años desde que jugaron por última vez las semifinales de un Mundial. Fue en 1970 cuando se enfrentaron con Pelé y compañía. Brasil les ganó 3-1.

Esta era una inmejorable posibilidad de llegar a una final 60 años después. Era mostrar la mejor cara del único equipo del póker de ases sudamericano que había logrado avanzar a cuartos de final hasta que Argentina, Brasil y Paraguay quedaron en el camino. Pero Holanda trituró ese sueño. Mientras Uruguay ha ganado dos mundiales, Holanda ha perdido dos finales y nunca se ha quedado con el triunfo. Ahora espera que la tercera sea la vencida.

Uruguay deja Sudáfrica con el orgullo de haber vuelto a ubicarse entre los cuatro mejores equipos del mundo después de 40 años. Pero se sube al avión pensando en que pudo romper ante los holandeses esa igualdad de tener en el registro un partido ganado para cada quien. Ahora que se volvieron a ver las caras se deshizo esa histórica igualdad. Y no fue en su favor. Triste sabor agridulce del que quiso y no pudo.

Aún así Uruguay se retiró entre merecidos aplausos. Llegó a esta instancia del mundial demostrando que el sur también existe. Tenía las ilusiones intactas para poder llegar a la final. Es cierto que brindaron espectáculo hasta el minuto 90. Pero la otra cara de la moneda dice que es cierto que la derrota, aunque no queramos, también es parte del espectáculo del fútbol.

Columna escrita para la página Más de 90 Minutos

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