Ahora te Puedes Marchar

“Llegó el momento de que te vayas. Y no queremos mentirte: tu estadía de 365 días fue mucho más de dolor que de alegría. Por lo mismo, no te vamos a echar de menos. Te marchas y nunca sabremos por qué quisiste arruinarnos el cumpleaños del bicentenario. Tampoco nos interesa mucho averiguarlo. Pero sí sabemos que no queremos a uno como tú de vuelta. Nunca más. 

2010, fuiste cínico en tu arribo. Prometías ser un año de celebraciones y en cambio nos hiciste llorar como pocas veces en nuestra historia reciente. A poco andar remeciste la tierra, enojaste al mar y en tu complicidad con la naturaleza te llevaste a centenares de compatriotas. Le pusiste término al verano con una lápida que sepultó vidas, ahogó proyectos y hundió esperanzas.

Jugaste a la ironía y hasta le recordaste con una potente réplica al electo Presidente el día de su asunción que uno proponía y tú disponías. Lo obligaste a cambiar sus planes y  a todos nos removiste el piso. Pero no te conformaste con eso. Quisiste ponernos a prueba en casi todo lo que no estábamos preparados.

Enterraste a 33 mineros y nos hiciste difícil la tarea de averiguar si estaban vivos. Tampoco ayudaste mucho en que pudiéramos sacarlos rápido. Y aunque todo resultó bien, pudiste habernos evitado el trauma.

Ahora que te vas, podemos decirte que las cosas pudieron haberse hecho de otra manera. Hasta Dios te mira con extrañeza por haber sacado a la luz la historia del Padre Karadima pero sin iluminar lo suficiente el camino para encontrar toda la verdad en un caso demasiado oscuro.

Quisiste que volviéramos nuestras miradas hacia los pueblos originarios. Pero para eso no era necesario una huelga de hambre mapuche tan dura y tantos disturbios en Isla de Pascua.

Siempre hemos sabido de la inseguridad en nuestras carreteras. Refregarnos en la cara esas falencias con uno de los peores accidentes de buses de nuestra historia pareció un exceso. También teníamos claro que las fiscalizaciones en los jardines infantiles nunca han sido de las mejores. Pero la muerte de Borja fue un ejemplo exageradamente doloroso. Sabíamos de las condiciones de hacinamiento en las cárceles. No había que quemar una para poner el tema en la discusión pública.

¿Qué te hizo la Concertación para que le quitaras el poder y la hundieras en la crisis y soledad? ¿Por qué dar y quitar? ¿De qué nos sirvió tanta alegría en el Mundial de Sudáfrica si ahora te vas y contigo podría partir el único entrenador de fútbol que supo hacer bien las cosas?

2010, no te entendemos. Sólo podríamos hacerlo si con la llegada de tu vecino 2011 sacamos lecciones de tu paso por nuestra historia. No estamos seguros de poder enfrentar de mejor manera el próximo terremoto. Al menos esperamos que después del que nos provocaste en febrero hayan mejorado los mecanismos de comunicación en horas de emergencia.

Una mejor legislación laboral que resguarde a los que trabajan extrayendo minerales o en cualquier otra área y que evite los abusos de empresarios inescrupulosos podría reivindicarte en algo. Lo mismo si nuestras autoridades corrigen nuestra defectuosa ley del tránsito y protege más a pasajeros, conductores y peatones.

Si a nivel de jardines infantiles tenemos menos debates “reguleques” y más preocupación sobre las condiciones en que llegan y se mantienen nuestros hijos, de algo nos habrás servido.

No podemos prometerte menos presos, pero estamos tratando de buscar cómo respetar unas mínimas condiciones de subsistencia humana en las cárceles. Ojalá lo consigamos. Tampoco te garantizamos más respeto e igualdad para indígenas y pascuenses. Intentaremos al menos no olvidarlos.

Dios te escuche y aleje de sus Iglesias a abusadores sexuales. Al nuevo cardenal de Santiago nos estamos encomendando para ello.

No podemos decirte que retendremos a Bielsa, pero intentaremos aprender de nuestros errores para que los partidos que se jueguen fuera de la cancha tengan algo más de fair play.

Va a ser complicado que la Concertación encuentre rápido el camino y se reenfoque en nuevos objetivos, pero sí sabemos que queremos una oposición constructiva que de garantías de una sana alternancia en el poder.

2010, termina luego tu periplo por estos lados. Nos alegra saber que no volverás. Y en tu cruce a medianoche con tu sucesor, dile al 2011 que hay promesas oficiales de querer hacer mejor las cosas esta vez. Y que no nos castigue tan duro si nos equivocamos en el camino. Es cierto que a golpes se aprende, pero danos respiro para recuperarnos de tantas heridas en tan corto tiempo”.

Columna escrita para Publimetro

 

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