Enemigo en su camino

Cinco personas mueren al día en nuestras carreteras. Estadísticas vergonzosas que grafican lo mucho que queda por hacer para evitar que se repitan accidentes como el que ayer golpeó dramáticamente a los chilenos. La tragedia en el enlace Pablo Neruda, que une la ruta del Itata con la 5 Sur, cerca de la ciudad de Chillán, se produjo luego del volcamiento y posterior desbarrancamiento de un Pullman Bus, que llevaba 40 pasajeros a bordo. La investigación inicial apuntaría a un exceso de velocidad. No hay señales que indiquen que otro vehículo haya estado involucrado en el hecho.
¿Qué cosas faltan por hacer para disminuir accidentes como este? El proyecto de ley que exige el uso de cinturón en buses lleva cuatro años congelado en el Congreso. ¿Es una solución? Es probable. Aunque no basta. El problema es quién obligará a los pasajeros a usarlo. Hay familias que llevan niños en brazos y no cancelan el pasaje ya que no ocupan asiento. La ley no prohíbe que las personas que viajen con niños pequeños ocupen los primeros asientos de un bus interprovincial. Corren igual o peor riesgo que si viajan en el asiento delantero de un automóvil, cuestión que sí está normada.

La idea del cinturón es resistida porque en el caso de los interprovinciales e interurbanos, “estorban” a quienes se trasladan en puntos intermedios.

Paradojalmente uno de los principales patrocinadores de ese proyecto de ley era el diputado UDI Juan Lobos, muerto a comienzos de semana en otro accidente carretero. Llevaba puesto el cinturón, pero eso no lo salvó al momento de chocar con un caballo que se apareció en medio de la pista. Animales cruzando la carretera en el sur son tan comunes como la camanchaca en el norte. Y en ambos casos no hay normas que en la práctica los impidan. El riesgo está a la vuelta de cada curva. Por lo mismo se han planteado numerosas normas y leyes, muchas aún en discusión parlamentaria, para minimizar los riesgos de viajar por tierra.

En el caso de los buses de dos pisos como el accidentado ayer, se ha propuesto incluir un sistema de monitoreo entre los pasajeros y la cabina, puesto que está aislada de los pasajeros y eso hace ineficiente la fiscalización de los auxiliares.

La distancia entre los asientos debe ser normada. Es fundamental para el rescate de los pasajeros. Se ha sugerido también incrementar las sanciones al empresario dueño de la flota accidentada en caso de comprobarse responsabilidad de la empresa. Eventualmente se le podría castigar con caducidad de su permiso, no sólo en tragedias con resultado de muerte, sino también cuando haya incumplido las horas legales de conducción y las normas del tránsito. También se ha sugerido que los colegios y universidades enseñen medidas de seguridad en vehículos y cómo actuar en caso de emergencia.

Aumentar el control carretero en rutas conocidas por su peligrosidad  y regular el “conejeo”, es decir, dónde y en qué condiciones se recoge a pasajeros en la carretera, son temas de una larga lista de pendientes que hoy volvemos a sacar para leerla. Esperemos que, pasado el impacto de la tragedia, los parlamentarios no vuelvan a guardarla. Se lo deben a los fallecidos ayer y también a uno de los suyos.

Columna escrita para Publimetro.

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