Dolorosas pero necesarias preguntas

En tres oportunidades distintas durante el día, el Presidente Sebastián Piñera se encargó de señalar que todo apunta a que fue un brusco cambio en las corrientes del viento lo que provocó la caída del avión CASA C-212 en el archipiélago de Juan Fernández. Pero no sólo eso. Planteó taxativamente que el vuelo respetó todos los protocolos de la Fuerza Aérea. El mandatario sabe del tema. Es piloto y fue dueño de una de las aerolíneas más importantes de Latinoamérica. Aún así, persisten muchas dudas. Demasiadas. Sigue leyendo

Otra vez, Chile llora

Aunque la experiencia propia y ajena me han demostrado muchas veces lo contrario, siempre he creído que nada malo te ocurre cuando estás haciendo el bien. Esa premisa ingenua y sin base empírica comprobable, una vez más no se ha cumplido. Los 21 a bordo del vuelo accidentado el viernes en el archipiélago de Juan Fernández estaban en eso, llevando bondad donde la benevolencia no abunda ante el aislamiento geográfico. Pero su misión de reconstruir lo que la naturaleza inundó y dejó en el suelo hace un año y medio, fue aparentemente derribada por otro acto natural incomprensible. El viento quiso llevarse a esas 21 almas que no alcanzaron a tocar tierra firme. El mar, fuente de subsistencia de aislados e incomunicados chilenos, a veces da pero otras quita. Esta vez ha sido mezquino en devolver los cuerpos. Sigue leyendo

Adiós General

No. No renunció al cargo luego que un hombre de sus propias filas asesinara a un joven de 16 años e intentara ocultar deliberadamente el crimen, siendo aparentemente encubierto por varios compañeros y superiores. Tampoco dejó el cargo tras las acusaciones de excesos de violencia ejercidas durante las movilizaciones estudiantiles. No cayó luego de las duras acusaciones parlamentarias que vinculan a la institución con un supuesto espionaje telefónico, ni cuando un error del organismo en el listado de víctimas del terremoto obvió el nombre de varios fallecidos. Sigue leyendo

¿De quién es la culpa?

La muerte de Manuel Gutiérrez, el joven de 16 que recibió una bala en el tórax la noche del jueves 25 de agosto en Macul, fue tan dolorosa como difícil de entender. Era el segundo día de movilizaciones convocadas por la Central Unitaria de Trabajadores, CUT. Pero Manuel no participaba de las protestas. De hecho, él, su hermano y un amigo no se encontraban siquiera cerca del lugar de los desórdenes. ¿Fue una bala perdida disparada por algún manifestante? Esa fue la única teoría puesta sobre la mesa al día siguiente por Carabineros. Sigue leyendo

Oportunistas

Los cálculos coinciden en la misma cifra: siete de cada 10 personas que marcharon ayer y el miércoles en el país eran estudiantes. Los tres restantes eran adultos. Esto quiere decir al menos dos cosas. La primera y más obvia es que el movimiento social sigue estando liderado por los jóvenes y que las reivindicaciones por una mejor calidad de la educación se mantienen en el primer lugar de las exigencias ciudadanas. Sigue leyendo

El líder que no tenemos

No hay que ser sociólogo para entender el fenómeno. Las manifestaciones, las marchas en las calles y los cacerolazos, no son sólo para exigir una mejor calidad en la educación. En lo formal aparecen como parte importante del descontento, pero esas expresiones públicas no se refieren únicamente al debate que la Confech instaló en la agenda. En el último año el país ha sido escenario de varias y masivas demostraciones de rechazo a políticas con las que ya no comulga. Sigue leyendo

La cueca en pelotas

El movimiento estudiantil es acusado de haberse vuelto intransigente. Al Gobierno se le responsabiliza por hacer propuestas que resultan insuficientes y que no dan con el tono de los cambios que nuestro sistema educativo necesita. A la autoridad policial se le imputa ser represiva. A la oposición, de no ser constructiva y desentenderse de su propia responsabilidad tras 20 años en el Gobierno. Al Colegio de Profesores, de escudarse convenientemente en estas movilizaciones para esconder sus propias falencias. A los medios de comunicación, de dedicarle más tiempo a los desmanes que a las exigencias estudiantiles y las ofertas gubernamentales. Sigue leyendo